domingo, 28 de marzo de 2010

La curva triádica de Koch y Dios (IV)


La longitud de la curva de Koch es infinita. En efecto, dicha longitud es:

long(K) = long (lím geomn → ∞ Kn)

= límn → ∞ long(Kn) = límn → ∞ (4/3)n = ∞.


Más aún: la longitud de arco de la curva de Koch, entre dos puntos distintos cualesquiera, es también infinita. Estas dos propiedades son notables, habida cuenta de que el área subtendida por la curva de Koch con el eje de abcisas es finita y que dicha curva hállase contenida en el cuadrado unidad, es decir, está en el interior de una región acotada del plano euclídeo.

Veamos una consecuencia de esta propiedad.

El movimiento, a velocidad finita, de un punto sobre la curva de Koch es imposible.

En efecto, dado quep,q ϵ K, p ≠ q:

dK(p,q) = ∞


donde dK(p,q) es la distancia entre dos puntos sobre la curva de Koch, si suponemos que un punto A en p pretendiera moverse para llegar a q, a velocidad finita, resultaría que tardaría un tiempo infinito en llegar a q; pero entonces, como esto es cierto para todo q, todo lo 'próximo' (si definimos un sentido de recorrido de la curva u orientación, basta definir un q' 'más próximo a' p si está 'antes' de q, es decir, si está entre p y q) a p que queramos, es imposible que A pueda moverse, pues tarda un tiempo infinito para llegar a cualquier punto q desde p (posterior a p). Veremos una cierta analogía entre esto y la Eviternidad, cuando analicemos las consecuencias teológicas de K.

Para hacernos una idea de qué pueda ser la distancia de Koch (distancia de arco) entre dos puntos de K, consideremos una bola (en la topología euclídea. Aquí |A| designa del diámetro del conjunto A, en el espacio métrico correspondiente, es decir:

|A| = sup{d(p,q): p,q ϵ A}


con la distancia, ahora, en el plano euclídeo), de centro en p ϵ K y radio ε > 0, BE(p,ε), con ε << 1. Consideremos ahora

BE(p,ε) ∩ K


Para todo q ϵ BE(p,ε) ∩ K, dE(p,q) < ε, y tiende a 0 cuando ε → 0. También |BE(p,ε)| = 2ε → 0, cuando ε → 0. Pero, sobre K,

|BE(p,ε) ∩ K| = ∞,


y tiende a ∞ cuando ε → 0, pues, manteniendo p ϵ K fijo, ∀ ε > 0,

|BE(p,ε) ∩ K| = ∞.




  • La curva K es continua en todos sus puntos y diferenciable en ninguno. Así como cada curva poligonal aproximación es diferenciable en todos salvo un número finito de puntos de la misma, la curva límite, K, no es diferenciable en ningún punto de la misma. Esta extraña a la intuición propiedad (la carencia de recta tangente en todo punto, su infinita 'rugosidad') fue la que llevó a algunos matemáticos del siglo XIX y principios del XX a rechazar, por patológicos, estos ajenos a la intuición objetos matemáticos.




  • El área comprendida entre la curva de Koch y el eje de abcisas, entre 0 y 1, es finita. En efecto, como el área de un triángulo equilátero de lado l es

    Entonces, si Sk es el área comprendida entre la k-esima poligonal y el eje de abcisas, entre 0 y 1:

    S0 = 0;
    S1 = área de 40 triángulos equiláteros de lado l1 = 1/3.
    S2 = S1 + área de 41 triángulos equiláteros de lado l2 = 1/32;
    S3 = S2 + área de 42 triángulos equiláteros de lado l3 = 1/33;

    ...

    Sn = Sn-1 + área de 4n-1 triángulos equiláteros de lado ln = 1/3n.

    Y así sucesivamente. Luego



    Sn es el área comprendida entre la poligonal n-ésima de aproximación a la curva de Koch, Kn y el eje de abcisas (entre 0 y 1). Entonces, el área delimitada por dicho eje (entre esos dos puntos) y K será la suma de la serie numérica convergente:



    Es demostrable que la sucesión de poligonales {Kn: n = 1, 2, ...} converge uniformemente a K.
  • 4 comentarios:

    Maelstrom dijo...

    Mmmm, sobre los primeros aspectos del post, ¿no es más o menos lo mismo que la paradoja de Zenón? ¿Cómo puede la matemática, con ayuda del paso al límite, resolver dichas paradojas, y sin embargo aquí encontrarse con toda la consecuencia de las mismas? ¿En qué me equivoco?

    Saludos!

    Anónimo dijo...

    Hola tocayo, soy FJ, alias Dempsey, el de las viejas batallas en el blog del pintoresco e inefable Fortea.

    Pues nada, que quiero decirte que mí no comprender absolutamente nada de las intrincadas razones matemáticas que expones, que a mí me suenan a aquello de:

    "La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura"


    No obstante, yo las aplaudo, confirmo y defiendo. Y añado que, hallándome yo con algo más de vino del que fuera menester, ya casi acertaba a entreverlas o intuirlas.


    Saludos y un abrazo, y casi te digo maestro, como a los toreros.

    Dempsey

    Maelstrom dijo...

    Buenas de nuevo Franciso,
    Me gustaría saber su opinión sobre esta noticia http://vonneumannmachine.wordpress.com/2010/05/09/lo-aleatorio-y-lo-complejo/
    y las implicaciones de ésta sobre el puro azar, la omnisciencia y la contingencia del universo.

    Muchas gracias y saludos!

    Giocondo dijo...

    a mí me encanta que alguien esté tan loco por Dios como tu , la verdad es que no entiendo nada de lo que dices como para rebatirlo , me falta inteligencia y estudio pero te leo con detenimiento porque convences