De entre el notable científicamente, pero escaso número de matemáticas que ha habido en la Historia (la matemática griega Hypatia, que redactó comentarios sobre la Matemática Clásica; la francesa Émilie, Marquise du Châtelet, que comentó textos de Leibniz y de Newton; la italiana María Gaetana Agnesi, que ejerció en la Universidad de Bolonia; la francesa Sophie Germain, a la que se otorgó el Gran Premio de la Academia de Ciencias de París, y la matemática alemana Emmy Noether, que ejerció en Gotinga), destaca, no sólo por sus importantes contribuciones a la Exacta Ciencia, sino por las vicisitudes de su vida, la matemática rusa Sofía Vasilievna Kovalevskaya, la primera mujer nombrada catedrática en Europa.
Nació en Moscú, el 3 de enero de 1850; hija menor del general zarista de Artillería Vasilievich Korvin-Krukovskiy, el cual disponía de grandes latifundios. Según la costumbre, Sonia y su hermana (unos años mayor) fueron educadas por institutrices en la hacienda paterna. Ambas muchachas manifestaban un vivo interés por las actividades intelectuales: Sonia sobre todo por las Matemáticas y su hermana por la Literatura.
La avispada Sonia se vió estimulada hacia el estudio de las Matemáticas por uno de sus tíos, que había adquirido algunos conocimientos matemáticos y, para su esparcimiento personal, los transmitía a Sonia durante sus largas visitas a la solitaria heredad.
Sophie GermainSonia disfrutaba con problemas sobre la cuadratura del círculo y cuestiones análogas, aun cuando no comprendiera todo lo que el tío gustaba de exponer con voz sonora. Una vez impulsada en esta dirección descubrió que en el cuarto de los niños, cuyas paredes estaban largo tiempo recubiertas con papeles de desecho, porque el papel pintado procedente de Moscú no podía ser suministrado con rapidez, había páginas litografiadas que contenían cálculos matemáticos. Se trataba de apuntes sobre un curso de cálculo diferencial al que en una ocasión había asistido su tío. Sonia los estudió con avidez, y cuando algún tiempo después recibió lecciones de Matemáticas durante su estancia invernal en San Petersburgo, el profesor quedó maravillado de la rapidez con que ella comprendía muchas cosas y cómo mencionaba también algunas no tratadas en clase.
Animada por estos resultados, decidió continuar sus estudios de Matemáticas. Pero el padre no estaba en modo alguno dispuesto a conceder a sus hijas una sólida formación o a proporcionarles estudios superiores.
Cuando Sonia comprendió que no tenía otro camino, junto con su hermana y una amiga propusieron a un estudiante amigo de ellas (que posteriormente se haría célebre por sus méritos científicos), Vladimir Onufriyevich Kovalevskiy, que se casase con una de ellas. Eligió a Sonia. Tras serias dificultades con sus padres, Sonia pudo casarse a los 18 años con el estudiante de Geología Kovalevskiy, de 19 años. La joven pareja vivió durante medio año en San Petersburgo, y a continuación marchó a estudiar a Heidelberg.
Émilie, Marquise du Châtelet
En Heildelberg los Kovalevskiy llevaban una vida retirada, tenían pocas amistades y no participaban en la actividad estudiantil de la Universidad. Hacia finales del año 1870, Sonia abandonó la ciudad universitaria de Heidelberg y se trasladó a Berlín, mientras su marido proseguía sus estudios en Jena y Munich. Esta separación resulta insólita; pero un matrimonio contraído bajo circunstancias tan peculiares no transcurre sin problemas. A pesar del respeto y afecto mutuos, surgieron discrepancias durante su vida en común. Al fin y al cabo el propio Kovalevskiy era de una naturaleza extraordinariamente inquieta, y se hallaba cada vez más pletórico de nuevos proyectos e ideas.
A su llegada a Berlín Sonia sufrió una gran decepción. Le fue prohibido el acceso a todas las actividades de la Universidad, por lo que recurrió al Catedrático de Matemáticas K. Weierstrass, cuyas investigaciones en materia de ecuaciones diferenciales habían motivado su traslado a Berlín. Weierstrass se convenció de la capacidad de Sonia y quedó tan impresionado por sus conocimientos que él, que era un decidido enemigo de la admisión de mujeres en los estudios universitarios, se declaró dispuesto a recibirla para consultas, dos veces a la semana, y a facilitarle la continuación de sus estudios.
Sus estudios en Berlín fueron interrumpidos por dos viajes a París a casa de su hermana Aniuta.
Maria Gaetana Agnesi
Sonia emprendió el primero de estos viajes en la primavera de 1871. Durante este viaje se vió obligada a caminar a pie con su marido a lo largo de las orillas del Sena y a atravesarlo para poder llegar al París sitiado por las tropas alemanas. Por suerte, durante su marcha encontraron un bote que había sido arrastrado hasta la orilla. Se apoderaron de él y remaron por el río. Mientras tanto, fueron descubiertos por un centinela; pero estaban fuera del alcance de sus disparos y lograron llegar sin problemas a la orilla salvadora. Permanecieron muy poco tiempo en París y a continuación regresaron a sus lugares de estudio.
Por segunda vez, también en el año 1871, viajó Sonia a París, ya que su hermana, desesperada por la detención y condena de su amigo, le había pedido consejo y protección. Sonia escribió también a su padre, y este viajó desde Moscú hasta París para comprobar qué desgracia había caído sobre sus hijas.
Hypatia de Alejandría
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