domingo, 27 de agosto de 2006

Ateología

En un cierto foro ateo, un forista realizó la siguiente (mala e inválida) inferencia ateológica (de la inexistencia de Dios). Veámosla y refutémosla. Brevemente, porque me sugiere una copiosa contraargumentación, que debo resistirme a exponer.




1. Sea T el tiempo


2. Toda creación implica un momento donde el objeto creado aún no existe.


3. Todo Dios es creador del tiempo.


4 (desde 2). Toda creación del tiempo implica un momento donde el tiempo aún no existe.


5 (desde 4). Toda creación del tiempo implica un momento del tiempo donde no hay tiempo.


6 (desde 5). Toda creación del tiempo implica un absurdo.


7 (desde 6). No hay creación del tiempo.


8 (desde 3 y 7). No hay Dios.




La premisa 2 es confusa, dado que 'momento' puede entenderse como instante de un tiempo preexistente, o como momento causal (de dependencia causal). Si es lo primero, ha de rechazarse 2 por suponer implícitamente que toda creación lo es en el tiempo (tiempo físico, material), lo cual es falso; si es lo segundo, podemos admitirla.



La premisa 4 es falsa, si por momento se entiende 'instante de tiempo'. Además es errado el presuponer que Dios crea cualquier cosa (en particular el espacio-tiempo) desde un tiempo preexistente; esto es absurdo e incompatible con la Eternidad divina, que existe fuera del tiempo, de todo tiempo, que carece de sucesion, de principio y fin (según la clásica definición de Boecio, la eternidad es interminabilis vitae tota simul et perfecta possessio).


El 'momento' al que se refiere la aserción 4 no es (ni puede ser, obviamente) un momento del tiempo físico. Si el tiempo físico no existe, no puede Dios crear 'desde' el tiempo inexistente al propio tiempo. Pero es que la creación de Dios no se realiza en el tiempo, porque Dios no 'vive' (ni crea) en el tiempo, sino en la Eternidad (un 'presente' sin sucesión alguna, sin principio ni fin, un ahora permamente) Su prueba es una burda falacia. Somos nosotros, antropocéntricamente, que vivimos 'en el tiempo' (mejor aún , que somos temporales) los que, por analogía y negación, tenemos que describir qué sea eso de la Eternidad divina, ajena al tiempo físico, y a cualquier forma de materia (Dios es, por definición Espíritu Puro, absolutamente inmaterial, y no necesita materia alguna, en particular tiempo, para crear-desde, y pues la creación divina es una creatio ex nihilo sui et subiecti, no puede ser una creatio ex nihilo la que crea 'en un momento temporal' al propio tiempo -sería una creatio ex nihilo que supone un tiempo en el que se crea, lo que es absurdo, sin que lo sea igualmente la propia existencia de Dios, pues Dios no es 'ingrediente' ni materia prima alguna de la que el acto creador se valga para generar un ente determinado - ). Su premisa-deducción 4 es la expresión de una contradicción, y como desde una contradicción se puede deducir cualquier cosa, usted deduce que no hay Dios, algo falso.



La 2 no es cierta, además, pues puede existir una creación ab aeternum, una creación 'desde siempre' (de hecho no repugna a la razón el pensar que el Universo exista 'desde siempre' y Dios lo cree 'desde siempre', sin que haya 'momento' del mismo en el que no exista). Ello no repugna a la razón. Usted presupone que un ente físico, material, el tiempo, es el sustrato de las acciones de Dios, que por definición es inmaterial, espíritu puro. Eso es una nueva falacia.


La 3 es supérflua y mal formulada. Sólo puede existir un Dios. Debería ser 'Dios es creador del tiempo'. De hecho el concepto de creación es de factura cristiana.


En la 4, el momento no es un 'momento de tiempo'. En caso contrario la 4 sería autocontradictoria. La 5 no se deduce de la 4, pues no es lo mismo 'momento causal' que momento del tiempo. Hay causas que obran 'en el tiempo', causas temporalizadas, pero Dios como causa eficiente no es temporal, y los 'momentos' son puramente de subordinación causal, sin referencia al tiempo humano. Su argumento no es ni válido ni bueno.



El aserto



(1) Dios crea en un instante de tiempo al propio tiempo


es contradictorio.


Para que Dios crease en el tiempo al tiempo, el tiempo en el que Dios crease sería anterior causalmente al tiempo creado, pero esto es imposible, pues entonces habría un tiempo que sería y no sería, a la vez y en el mismo sentido (sería tiempo existente, por ser tiempo en-el-que-se-crea, y sería tiempo no existente, por ser tiempo-no-creado-todavía. Esto es, habría un momento que existiría y no existiría, simul, lo cual es imposible), en virtud del Principio de (no)Contradicción.



Del mismo modo, sale(algo, la nada) tampoco tiene sentido, ya que "la nada" no es un objeto en un lugar, ni es un lugar.



Pero es que la 'función' no es 'sale', sino 'Dios crea'. La razón de que, del no-ser, Dios ponga en la existencia, no es una razón 'funcional' sino volitiva, de un Ser dotado de Potencia Activa Infinita. Si queremos emplear un símil matemático, diremos que Dios pone en la existencia, desde el cero de la misma, cualquier cosa, así como infinito multiplicado por cero puede ser cualquier número. De la nada no 'sale' nada, pero la creación no es 'salir' en estricto rigor, sino un poner en la existencia la totalidad de un ser, y esto sólo puede ser hecho por el Ser dotado de Potencia Activa Infinita, Dios, y no puede en rigor ser predicado de otro ente, que siempre educe, no crea. El crear es propio de Dios.






Por eso digo que la expresión "algo sale de la nada" no tiene sentido. Es abusar de las palabras. Concretamente, es usar mal una función, salir. Y por eso no digo que sea "cierto" o "falso" que algo sale de la nada, o que algo puede salir de la nada, o que nada sale de la nada... sino que esas expresiones, lisa y llanamente, no tienen sentido.




Lo que carece de sentido es su explicación. No se trata de que 'algo salga de la nada'. Eso sería una flagrante contradictio in termini, pues de la nada, nada puede salir (por sí mismo), dado que la nada es un no-ser absoluto (1), una ausencia total de ser, y aquí sí puede ser aplicado el apotegma latino ex nihilo nihil fit (De la nada nada procede). Pero que 'de la nada nada proceda' no implica que 'de la nada nada pueda ser procedido'. Precisamente es un Infinito en Ser, el Ser Infinito divino, el que, por su propia Potencia Activa Infinita, puede hacer proceder de la nada cualquier cosa que no implique contradicción (es omnipotente), y esto sólo puede ser hecho por Dios, no por alguna criatura (finita por serlo). Las criaturas (ontológicamente finitas) sólo pueden educir, transformar una materia prima dada en otra cosa, por su finita potencia activa, pero no crear algo en la totalidad de su ser, que es propio y único de Dios.


Como resumen, el argumento ateológico anterior presupone algo falso: Dios crea en el tiempo (la Creación divina se realiza en el tiempo -creado-). En este aserto autocontradictorio está contenido todo el desarrollo falaz de la inferencia ateísta anterior. Dios no necesita de ningún género de tiempo para su actividad (creadora o de otro tipo). Más bien es el propio tiempo (creado siempre) el que necesita de Dios para ser.


El argumento ateológico anterior es, en consecuencia, inane racionalmente para demostrar la inexistencia de Dios.

Sinceramente, si todos los argumentos ateológicos son de este cariz, podemos estar tranquilos los teístas.







1
Al decir que 'la nada es un no-ser absoluto' no estoy autocontradiciéndome, afirmando primero que es, y luego que no-es. El 'es' de la definición no es realmente una forma de ser algo que en modo alguno puede ser (la nada), sino el modo (humano) de expresar la ausencia total de ser, el absoluto no-ser en que la nada 'consiste'. Sustitúyase 'es' por 'se define', por ejemplo. Lo positivo, lo real, el ser (cualquier ser) es negado de forma absoluta (sin residuo) de cualquier forma de ser, y entonces tenemos (como ente de razón lógicamente necesario, pero sin existencia real, sólo pensada) la nada. No se trata, pues, de que la nada sea algo positivo (aunque máximamente vacío de ser) de lo que podamos hablar y predicar propiedades (cuasi nulas) , sino precisamente la ausencia total de positividad entitativa, de realidad entitativa, algo cuya 'existencia' es puramente mental, discursiva, como negación de ser. Es decir, la nada no es un algo cuya definición o esencia consista en un no-ser-absoluto, sino precisamente el absoluto-no-ser que en ningún 'algo' se ejemplifica.



¿ Cómo, entonces -se dirá-, puede entenderse la creación divina como un acto que de la fantasía, de lo que no es real, extrae un ente cualquiera ? Es una mera forma de entender humanamente qué sea esa incomunicable acción divina que es el crear. No es que Dios, de la irrealidad entitativa (la nada) extraiga cosa alguna al crear, sino que al crear no precisa de cosa alguna (de ahí 'de' la nada. El 'de' no indica procedencia aquí) de la que pueda ser extraído algo, para ponerlo en la existencia. Podemos resumir lo dicho en esta aseveración (cabalmente entendida): No es que Dios crea-de-la-nada, sino que de-la-nada, Dios crea.



© Francisco Álvarez

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