A Dios se puede y se debe llegar a través de la razón , pues se observan en la Naturaleza efectos que reclaman una causa responsable de la entidad de los mismos, no explicable por causas también naturales. La formulación, que da título a esta exposición, del Principio de Causalidad, debida a Santo Tomás de Aquino, es una de las que permiten el acceso racional, demostrativo, de la inteligencia humana, a la existencia de Dios.
La causa ha de tener tanta virtud como el efecto, dado que nadie da lo que no tiene. Pretender que un efecto observado puede haber desarrollado más perfección que su causa simplemente por 'emergencia' o aumento de complejidad (por cierto realizado siempre a expensas del entorno o medio exterior, pues ningún objeto aislado, por ejemplo termodinámicamente aislado, puede aumentar su 'complejidad', sino su entropía o desorden) es postular un dogma cientifista, haciéndolo pasar por científico, mediante un acto voluntarista gratuito.
Uno de los históricamente preferidos argumentos para demostrar la existencia de Dios, por parte de los filósofos, ha sido el conocido por Argumento Cosmológico o A contingentia mundi), incorrectamente derivado de la tercera vía tomista.
Esta derivación procede en gran medida de Kant, quien unificó todas las pruebas anteriores de la existencia de Dios en tres: los argumentos ontológico, cosmológico y teleológico.
Antes de Kant, la prueba cosmológica había sido defendida por Leibniz y Clarke.
Samuel Clarke (1675-1729), con el fin de probar racionalmente la existencia y la esencia de Dios, y mostrar el carácter racional de la fe, formuló su doctrina probatoria, en una serie de proposiciones y las correspondientes pruebas. He aquí las tres primeras (1):
1ª.- Es absoluta e innegablemente cierto que algo ha existido durante toda la eternidad; ello es así porque actualmente existen cosas, las cuales no pueden proceder de la nada (por su propia virtud). Luego si hay cosas actualmente, algo existe desde toda la eternidad.
2ª.- Desde toda le eternidad ha existido un ser inmutable e independiente. Puesto que existen seres dependientes debe haber una causa independiente de esos seres; sólo un ser independiente es la causa adecuada de los seres dependientes.
3ª.- El ser inmutable, eterno e independiente, que no posee causa de su existencia, ha de ser autosuficiente, o sea, necesariamente existente. El ser que es eterno debe existir necesariamente.
Puesto este argumento (una especie del mismo) en lenguaje moderno, puede desarrollarse así:
La disyuntiva es clara: O bien el Universo existe 'desde siempre', o bien comenzó a existir (no comenzó en el tiempo, sino su propia existencia, con el tiempo como dimensión material más) en el Big Bang. Si lo segundo, en virtud del Principio de Causalidad (uno de los primeros principios de la Metafísica), un ente preexistente lo 'trajo' a la existencia, dado que es contradictorio darse el ser a sí mismo, puesto que entonces dicho ser estaría en potencia de ser (respecto de lo que no es, todo su ser, toda su entidad, no siendo aquello que va a ser ) y en acto de ser (precisamente para dar el ser a lo que todavía no es) simultáneamente, lo cual es absurdo. Si lo primero, dado que se observa que es dinámico, cabe preguntar qué estado o forma tenía en y hasta dicho Big Bang. No es legítimo pensar que la nuez de cuerdas deca o undecadimensional en que consistió su estado inmediato pre-Big Bang haya estado eternamente así hasta que por virtud propia comenzara a expandirse (descompactificándose en 3 dimensiones espaciales sólo). Primero, porque lo eterno carece de sucesión y es siempre 'presente' e igual(sin cambio, sin modificación, sin alteración, sin sucesión, sin tránsito de potencia a acto, sin movimiento, en definitiva), lo cual no puede predicarse de un estado inestable como ese; segundo, porque si fuera eviterno (que es la única forma en que lo finito en ser puede participar de la eternidad), entonces aunque habría sucesión y cambio, no habría principio ni fin; pero si dicha nuez procede de un pasado infinito (existencial-extensivamente infinito), ningún momento existencial de ese ser extensivamente infinito puede estar privilegiado más que otros para distinguirlo, que es lo que acontece con el Big Bang. Quedaría únicamente la posibilidad de que el Universo fuera oscilante, con fases o ciclos indefinidos de expansión y contracción (Sucesiones indefinidas hacia y desde, de Big Bangs seguidos de Big Crunchs), pero según se deduce en Teoría Cuántica de Campos, esto daría una entropía actual por partícula nuclear función creciente del número de ciclo, que sería hoy infinita (según afirma el Premio Nobel de Física, y uno de los más eximios físicos teóricos, Stephen Weinberg, en su obra The first three minutes). No obstante, pondré un sencillo ejemplo matemático (que parece contradecir la afirmación de Weinberg) de una sucesión de números racionales (no otra cosa son los cocientes que definen la entropía por partícula nuclear, en cada ciclo) estrictamente decreciente hacia el 'pasado existencial del universo' (hacia -oo, y, en consecuencia, creciente desde el pasado infinito del universo cíclico. Al no poder ser el Universo eterno, por definición, admite algún tipo de sucesión de estados; por simplicidad, pero sin pérdida de generalidad, supongo la determinada por una sucesión de números racionales), pero siempre finita.
Afirmar que este Universo surge por efecto túnel cuántico desde otro u otros universos previos o todavía existentes pero sin posible relación causal actual con éste, es trasladar el problema del origen a aquellos, y no resuelve la cuestión de base. Tampoco es aceptable, como postula en un artículo técnico S.W. Hawking, una especie de autocreación cuántica ex nihilo, del Universo, desde un punto matemático (ejemplo más elemental de variedad diferenciable), con una función de onda del Universo (dependiente de la 3-métrica ), F(hij) = 0 (nula), que Hawking identifica erróneamente con la nada, no sólo física, sino ontológica).
Al realizar una lectura del, por otra parte interesante, libro de Weinberg, Los tres primeros minutos del Universo, reflexionando un poco se me ocurrió un argumento, derivado del argumento cosmológico o a contingentia mundi(erróneamente identificado con la tertia via tomista), para demostrar la existencia de Dios. Pero una de las premisas contenidas en el mismo, admitida implícitamente por Weinberg en su libro, resulta ser falsa (o al menos no necesariamente verdadera), con lo que el argumento, elocuente y plenamente válido desde el punto de vista de la lógica, no es bueno. Veámoslo.
(1) El Universo, o existe ab aeterno (es eviterno), o tuvo un comienzo en la existencia.
(2) Si tuvo un comienzo en la existencia, alguna vez no existió.
(3) Lo que no existe, no puede darse el ser (la existencia, ponerse en la existencia), a sí mismo.
(4) Si el Universo tuvo un comienzo en la existencia, entonces un ser preexistente lo puso en la existencia - de (2),(3)
(5) Si el Universo fuera ab aeterno (eviterno), dado que no es cosmológicamente estático, y que según los Teoremas de Singularidad de Hawking-Penrose, hubo un Big Bang hace un tiempo finito, entonces debe ser oscilante (con fases o ciclos indefinidos de expansión y contracción).
(6) En un Universo oscilante, al final de cada ciclo de expansión-contracción, la razón de fotones a partículas nucleares (la entropía por partícula nuclear, e.p.n.), es función estrictamente creciente del número de ciclo.
(7) En una sucesión estrictamente creciente , su límite es infinito.
(8) En un Universo oscilante, habrían pasado hasta el estado actual una infinidad numerable de ciclos.
(a) En un Universo oscilante, la entropía por partícula nuclear sería hoy infinita. - de (6),(7),(8)
(9) La entropía por partícula nuclear no es hoy infinita.
(b) El Universo no es oscilante. - de (a),(9)
(c) El Universo no existe ab aeterno (no es eviterno). - de (5),(b)
(d) El Universo tiene (tuvo) un comienzo en la existencia. - de (1),(c)
(e) Un ser preexistente al Universo puso a este en la existencia.- de (4),(d)
Comentemos este argumento, y desentrañemos sus dificultades. Esta inferencia, lo primero que ha de decirse de la misma, es que es válida, esto es, que si las premisas fuesen todas verdaderas, necesariamente la conclusión lo sería también.
La premisa (1) no admite dudas. Sólo hay dos posibilidades, exhaustivas y mutuamente excluyentes, respecto de la existencia de un ente: o bien existe desde siempre (no ha habido un momento ontológico en el que se pudiera predicar que dicho ente no existía, no tenía actualidad), o bien tuvo un comienzo en la existencia, antes del cual (no con una anterioridad temporal, pues no suponemos el tiempo aquí para nada, dado que el mismo tiempo puede estudiarse bajo este aspecto, sino causal, óntica) no había tal ente. Es casi un principio primero, derivado del Principio de (no) Contradicción.
La premisa (2) es una explanación cuasi tautológica del 'comenzar a existir'. Si algo comienza a existir, antes (con anterioridad causal entitativa, de subordinación, de dependencia, no temporal o cronológica, porque el ser-temporal es sólo un modo de ser, no el único modo de ser o de pensar algo como siendo) de ese comienzo no existía.
La premisa (3) es corolario del Principio de (no) Contradicción. En efecto. Para que algo se dé la existencia a sí mismo, debería estar, simultáneamente, en potencia respecto de su propio ser inexistente, y en acto del mismo (con existencia actual) , que actualice dicha potencia. Pero esto es imposible, puesto que lo que está en potencia es un no-ser respecto de su acto correspondiente, y se daría el caso de que algo es, a la vez y en el mismo sentido, ser y no-ser, lo cual es contradictorio.
Las premisas (5) y (6) son, o consecuencia de la Cosmología Estándar actual (la (5)), o de la TCC aplicada a la Cosmología (la (6)).
La premisa (8) es una sencilla consecuencia de la definición de 'Universo oscilante'.
La premisa (9) es producto de la observación experimental.
Examinemos la premisa (7), implícitamente sostenida por Weinberg en la obra citada (Edición española, pág. 132, Alianza Editorial, 1997), y veamos un contraejemplo de la misma, que la hace falsa. Para ello construyamos una sucesión creciente (desde el infinito pasado cíclico, no pasado temporal, pues entre ciclos el tiempo puede no existir o existir de forma diferente, pero siempre habrá una ordenación matemática del ciclo, e incluso física, si la e.p.n. es estrictamente creciente) de números racionales (los cocientes entre fotones y partículas nucleares, en cada ciclo), hasta el estado actual (ciclo actual), y creciente también desde el estado actual hasta el infinito futuro cíclico, y siempre acotada. Con ello probaremos que si ahora tenemos una e.p.n. finita, esta puede proceder de una infinidad de e.p.n,s. en el pasado igualmente finitas, y con e.p.n.,s. hacia el futuro cíclico (porque aunque el tiempo desaparezca o no tenga sentido entre ciclos, los ciclos pueden ser numerados, contados, como he expresado antes) también finitas.
Sea la sucesión a(n): Z → Q de números racionales, definida sobre los enteros, con a(n) = an:
a0 = a > 1, a ε Q
an = an+1 - 2n, n ε Z-
an = an-1 + 2-n, n ε Z+
donde n indica el número de ciclo (contado desde el estado actual, o ciclo 0, o bien desde el infinito pasado hacia el infinito futuro).
Desarrollando la sucesión anterior, definida de forma recurrente, se tiene:

Esta sucesión es creciente en Z, pues, si n < 0, an+1 = an + 2n > an; y si n > 0, an = an-1 + 2-n > an-1. Además, por definición, cada término es racional, y los límites en el infinito también son racionales.
Se deduce, pues, que la premisa (7) puede no ser cierta, y aunque la inferencia es válida, no es una buena inferencia para demostrar la existencia de un ser que dé origen al Universo. Hay que decir también que, aunque el Universo existiera desde siempre (por Revelación sabemos que no es así), no repugna a la razón que Dios lo cause desde siempre también, dado que puede demostrarse la contingencialidad del propio Universo. En este último hipotético caso, la Eternidad no se predicaría del Universo, obviamente, por albergar cambio y sucesión, algo imposible en lo Eterno, en Dios mismo (No es que Dios sea Eterno, es que es su propia Eternidad).
1
Since something exists now, something has always existed, otherwise nothing would exist now because nothing comes from nothing. What has existed from eternity can only be either an independent being, that is, one having in itself the reason of its existence, or an infinite series of dependent beings. However, such a series cannot be the being that has existed from eternity because by hypothesis it can have no external cause, and no internal cause (no dependent being in it) can cause the whole series. [...] since space and time cannot be thought of as non-existent and they are obviously not self-subsistent, the substance on which they depend, God, must exist necessarily as well. Finally, teleological considerations show that God is necessarily endowed with intelligence and wisdom. In addition, God has, though not with metaphysical necessity, all the moral perfections.
(Resumen breve del argumento contenido en A Demonstration of the Being and Attributes of God, Clarke's first set of Boyle Lectures, 1704-1705)
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